La Veeduría Distrital realizó una encuesta ante la eventual llegada de la vacuna contra el COVID a Colombia.

En la encuesta fueron consultados habitantes de Bogotá entre los 15 y 79 años quienes respondieron preguntas sobre el acceso eventual a una vacuna contra el COVID-19, la disposición a aplicarse la vacuna y creencias relacionadas con su efectividad y seguridad.

“El objetivo de consultar la voz de los ciudadanos sobre un asunto de salud pública tan determinante, es brindar a tiempo las recomendaciones para que la administración Distrital adopte medidas necesarias para implementar un proceso de vacunación exitoso que genere confianza en la ciudadanía, cuando tengamos acceso a la misma”, indicó el veedor distrital, Guillermo Rivera.

Al preguntar sobre la disposición de los ciudadanos para aplicarse la vacuna en caso de que esta estuviese disponible, se obtuvo que el 21 % de los encuestados manifestó NO estar dispuesto a vacunarse.

“La mayor parte manifiestan temor ante posibles efectos secundarios en el organismo que pudieran ser incluso más graves que la exposición al virus, especialmente entre quienes no se encuentran en grupos de mayor vulnerabilidad. De otra parte, los ciudadanos manifiestan su escepticismo sobre la rigurosidad científica del desarrollo de la vacuna, al ser este atípicamente acelerado”, aseguró el veedor distrital.

Es así como entre los resultados encontrados se destaca que el 14 % de los encuestados creen que el coronavirus no existe, y el 8 % considera que las vacunas son antinaturales.

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El 77 % de los encuestados considera que todas las personas deberían vacunarse y el 45 % de quienes respondieron creen que las vacunas dependen de dinámicas políticas, mientras que el 47% de los encuestados estarían dispuestos a pagar por la vacuna.

De otro parte, se encontró que hay incertidumbre entre las personas encuestadas sobre los posibles efectos secundarios que pueda tener la aplicación de la vacuna.

El 45 % manifiesta no estar seguro de si éstas tienen algún efecto nocivo para el organismo, mientras que el 15 % cree que estos efectos negativos están presentes siempre.

Además, el 37 % de la población considera que la vacuna debe ser suministrada primero al personal médico y asistencial (37 %) y el 21 % cree que la vacuna debería estar disponible para personas con condiciones que pueden agravar la enfermedad.

El 21% manifiesta que todos los ciudadanos deberían recibir la vacuna a tiempo y el 2 % que nadie debería recibirla.