Termina el desmonte del campamento que por más de dos meses alojó a migrantes venezolanos en Bogotá. La nostalgia predominaba en el lugar y quienes tenían menores a cargo fueron trasladados a hogares de paso, pero por poco tiempo.

Aunque no tienen claro qué van a hacer en Bogotá, lo único que saben los venezolanos es que no quieren regresar a su país de origen.

La idea de otro campamento humanitario, por ahora, está descartada, según señaló la secretaria de Integración Social, Cristina Vélez.

No hubo inconvenientes en medio del procedimiento de desmonte, el campamento fue desalojado en plena tranquilidad, mientras que algunos venezolanos quedaron en la calle a la espera de una oportunidad.

El refugio duró aproximadamente dos meses y alcanzó a albergar 585 personas, de las cuales 25 fueron expulsadas por malos comportamientos.