Hace 50 años que se creó la Corporación de Abastos de Bogotá, se convirtió en la principal abastecedora de alimentos para el país por sus bodegas no solo han pasado alimentos. Paramilitares, guerrillas, grupos armados organizados y mafias  han hecho que este lugar sea un centro de disputa pero hoy el coronavirus es su mayor desafío. El brote, generado por el caos y la anarquía la ponen al borde de un  cierre parcial.

‘’Vamos a reubicar a más de 5.500 comerciantes que trabajan en Corabastos, los vamos a trasladar a cerca de 50 bodegas que se van a habilitar en la ciudad”, dice la secretaria de Desarrollo Económico de Bogotá, Carolina Durán.

Comerciantes de varias generaciones en la central de abastos, dicen que dejarán la piel antes que permitir que los saquen de allí.

“No nos vamos a ir y si nos toca morir, aquí moriremos”, responde el representante de los comerciantes, Fredy Vargas.

Según el reporte oficial, hasta hoy van 64 casos positivos por COVID-19 y por lo menos dos muertos, y es que el panorama en la central de abastos, pese a las restricciones de ‘pico y cédula’ y ‘pico y zorra’, es como el de cualquier día, sin epidemia. La corrupción campea, según denuncias hechas fuera de cámara, los comerciantes acusan a la propia Policía Nacional, los vigilantes, la gerencia y las mafias, cobran a quienes deseen entrar a trabajar y moverse libremente por el mercado. Otros tienen improvisados carnés que les deja un libre acceso todos los días, el dinero todo lo mueve y todo lo puede en esta central donde cada día llegan más de 15 mil toneladas de alimentos y que en medio de esta dinámica vio en la madrugada el fruto del trabajo de las estructuras de poder imperantes

Mientras el Distrito plantea descentralizar la distribución de alimentos en la capital y construir una central alterna en el sur de la ciudad, los comerciantes advierten del posible desabastecimiento que se podría generar.

La suerte está echada y este fin de semana se sabrá qué pasa con Corabastos.