Una encuesta de PROBOGOTÁ sobre el impacto del COVID-19 en la educación, reveló que 34.934 estudiantes desertaron durante la pandemia, el dato es preocupante si se tiene en cuenta que el 68.4 % de quienes abandonaron el colegio son niñas.

La deserción escolar se concentró en los estratos bajos de la ciudad, el 77.8 %  se registró en los estratos 1 y 2.

Si bien, la gran mayoría de estudiantes en Bogotá permanecieron matriculados en el 2020, el 2,5 % salió del sistema educativo.

Además de la deserción, la medición analizó las brechas de conectividad y la posición de los padres de familia sobre la posible apertura con semipresencialidad.

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En materia de conectividad, los resultados muestran que el acceso a las actividades escolares no es equitativo, afectando con más fuerza a los estudiantes de colegios oficiales y de estratos socioeconómicos bajos. El 52 % de los estudiantes de colegios oficiales y el 49 % de estudiantes de estratos 1 y 2 reportó haber tenido dificultades de acceso a sus actividades en casa.

De otro lado, aunque el 70 % de los padres consideran que las actividades asignadas no son adecuadas para el grado y el tiempo que debería ser destinado, y que el material entregado por la institución educativa no es claro, persisten los temores y la desconfianza con respecto a la educación presencial: el 49 % de los cuidadores considera que los colegios no deberían reabrir.

Llamó la atención qué se redujo significativamente el tiempo diario de estudio. El 78 % de los estudiantes en colegios privados estudia más de cuatro horas al día, mientras que el 43 % de los estudiantes en colegios oficiales lo hace.