La Sijín de la Policía de Bogotá logró poner al descubierto la participación de ocho guardas de seguridad, quienes aprovechando su oficio y la confianza de los propietarios de conjuntos cerrados en los que laboraban, habrían permitido el ingreso de delincuentes para que hurtaran dentro de las residencias, a cambio de una parte del botín.

Los vigilantes no solo permitían el ingreso de los ladrones, sino que también informaban previamente cuáles apartamentos se encontraban solos. Además, se encargaban de manipular los sistemas de video para evitar que el delito quedara grabado.

En algunas ocasiones incluso, se ofrecían como cerrajeros, para forzar las cerraduras, de manera que no se notara a simple vista que alguien había ingresado, sino que los propietarios se llevaran la lamentable sorpresa cuando encontraban sus enseres desordenados y la ausencia de sus elementos de valor.

Asimismo, utilizaban taxis o vehículos de alta gama, para evitar levantar sospechas entre los demás vecinos, cuando sacaban los elementos de las residencias.

De acuerdo a la investigación y a las denuncias recibidas por la Policía de Bogotá, habrían participado en al menos ocho hurtos, que ascienden a más de 1150 millones de pesos.

Los ocho sujetos fueron puestos a disposición de las autoridades competentes, por los delitos de hurto calificado y agravado en concurso homogéneo y sucesivo y concierto para delinquir.