NotiCentro1 CM& realizó una inmersión en el corazón de esta zona y evidenciamos que, además de la precaria situación en la que las trabajadores sexuales ofrecen sus servicios, los protocolos de bioseguridad son nulos, sin tapabocas y mucho menos distanciamiento social, ellas exponen sus vidas al contagio al igual que sus clientes.

Mientras Bogotá atraviesa el segundo pico de la pandemia, las casas de lenocinio ofrecen sus servicios, niñas, jóvenes, mayores, incluso mujeres transgénero son ofrecidas por hombres vestidos de negro, o como les llaman en el común: los sayayines.

Todos sin excepción aportan lastimosamente un foco de contagio, aseguran los expertos.

En medio del recorrido, sorprendentemente nos topamos con patrullas y buses de la Policía de la ciudad y varios integrantes de la Institución sin tapabocas.

Aunque la acción sexual no está prohibida ni es un delito, la regulación de esta debe realizarse, control que no se registró, trasladamos la denuncia a las autoridades, pero no obtuvimos respuesta.

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Entre tanto, la Alcaldía de Los Mártires adelanta operativos y campañas de prevención y acompañamiento en el sector, para disminuir el impacto de la pandemia y la inseguridad en el lugar.

Según la Secretaría de la Mujer, en la ciudad hay más de 7 mil mujeres que trabajan sexualmente.