La Administración Distrital tomó la decisión de que los colegios oficiales retornaran a las actividades académicas del segundo semestre con clases no presenciales el pasado 13 de julio.

Esta medida se tomó para “proteger la vida de todos los integrantes de la comunidad educativa y considerando las variables de orden epidemiológico frente al avance de la pandemia”.

Del mismo modo, la Secretaría de Educación extiendió la decisión a las instituciones educativas de carácter privado, las cuales deben continuar con el modelo de aprendizaje remoto y desarrollar las clases de manera no presencial durante el mes de agosto.

Según la secretaria de Educación del Distrito, Edna Bonilla, la entidad considera tres criterios indispensables para la eventual reapertura de las instituciones:

1. La disminución de la curva epidémica de casos.
2. La disminución de la positividad diaria en las muestras procesadas.
3. El control de brotes en las localidades donde se haga apertura de colegios.  

En Bogotá hay 398 colegios y 772 sedes del sistema educativo oficial y más de 1.500 instituciones educativas privadas, por eso, el reto es garantizar la educación en entornos seguros, promoviendo el autocuidado y el aislamiento preventivo obligatorio.

El plan para un eventual regreso a clases presencial en la capital

La Secretaría de Educación de Bogotá no ha tomado decisión sobre una fecha para iniciar el proceso de reapertura de los colegios.

Sin embargo, sí ha iniciado un proceso de preparación, protección, cuidado y seguridad para todos los integrantes de las instituciones educativas oficiales y privadas.

1. Formulación: etapa en la que se realizará la definición de políticas, procedimientos, planes de financiación y pilotaje para una reapertura segura, y se elaborarán los protocolos de bioseguridad.

2. Durante la reapertura: los colegios reabrirían sus puertas con todos los recursos y protocolos de salubridad para garantizar el bienestar de la comunidad.

3. Seguimiento: se vigilarán activamente los indicadores de salud con particular atención al bienestar y a la protección de la comunidad educativa y al refuerzo de la pedagogía sobre las medidas preventivas para evitar contagios.