En el parque ecológico Entre Nubes, en el sur de Bogotá, que está siendo invadido y deforestado para construir ranchos y cambuches, NotiCentro1 CM& encontró a una comunidad de 80 familias del pueblo huitoto, originario del Amazonas.

El parque es una reserva natural de Bogotá que queda en los cerros orientales, en jurisdicción de las localidades de San Cristóbal, Rafael Uribe y Usme, en límites con los llanos del Meta. A este pulmón natural de Bogotá cada día el hombre le va quitando espacio. Día a día, llegan colonos que buscan levantar allí sus ranchos. Y entre ellos, desde hace dos años, aquí habitan 80 familias del pueblo huitoto, que fueron forzadas a abandonar su hábitat, la selva del Amazonas.

“Muchas cosas han sucedido, guerrilla, violencia. Por eso estamos acá”, dice María Celina Quinetofe, una curtida indígena que vela por el bienestar de su comunidad.

Los huitoto se quejan de que en las últimas semanas han llegado al parque ecológico invasores que queman el bosque para apropiarse de los terrenos que ellos, dicen, cuidan como propios.

Pero ellos, los indígenas, también están ahí en calidad de invasores, pero en un acuerdo tácito con las autoridades locales y quizá por el respeto que le tienen a la naturaleza, no son molestados por el Distrito, al que le reclaman por vivienda digna.

“Lo que siempre buscamos es tener comunidad para vivenciar nuestra cultura y nuestro territorio”, asegura el líder tradicional Luis Alberto Fiagama.

Y vecinos de los huitoto, que llegaron antes que ellos, también se quejan de los nuevos invasores, como lo hace Blanca Alicia Carvajal, una mujer paisa que llegó a asentarse con su familia hace cuatro años a predios del parque.

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“Cuando nosotros llegamos a la invasión no tumbamos árboles, había pastico y ahí nos hicimos”.

Y el párroco Paulo González confirma la bomba social que se vive en esta reserva natural en medio de una verdadera guerra por la tierra.

“Al mismo tiempo que hay gente que necesita vivienda, detrás de eso hay otros que se aprovechan para sacar lucro”.

Es tal la cantidad de terrajeros que ferian lotes en esta reserva natural, que las autoridades distritales, acompañadas de numerosos piquetes de la Policía Nacional, hacen presencia diaria para tumbar los improvisados cambuches que levantan los nuevos invasores, cuando llega la noche.