Según los expertos, la movilidad es la fuente vital de cada ciudad y su población la base para vivir una vida digna. Sufrir de mala organización en transporte masivo  puede disminuir la dignidad personal y hasta excluir de la vida pública, lo que parece ser el pan de cada día en algunas ciudades del país.

Este vacío estaría legitimando, para cientos de personas, la proliferación de los llamados «bicitaxis». En Barranquilla, Bogotá, Cali y Villavicencio, se registra el mayor crecimiento

“Como no hay servicios de carros, ni nada, uno se demora bastante para coger el alimentador, no lo llevan a veces. Entonces por eso tenemos que coger este servicio y que gracias adiós esta, y que ojala los apoyen, porque los muchachos son muy bien”, contó Blanca Ramírez, una usuaria de este medio de transporte.

Los «bicitaxistas» llevan casi 20 años pedaleando por la legalización de su oficio pero este tema se ha convertido en una “papa caliente” para el Gobierno. El Ministerio de Transporte ha señalado que para que se legalice es necesario que cumplan tres requisitos: que tenga una tarifa reglamentada, que se haga a través de una empresa legalmente habilitada y que se preste el servicio con vehículos homologados. Actualmente, el «bicitaxismo» no cumple ninguno de estos requerimientos. Además, se deben suministrar especificaciones sobre seguridad para conductores y usuarios, vías por las que circularían y paraderos.

La evolución de la situación se vuelve cada día más lenta y complicada. Lo grave del asunto es que, de un tiempo para acá, estos, dejaron de ser de pedaleo para convertirse en veloces vehículos con motores eléctricos o a gasolina, construidos artesanalmente, conocidos como «tricimotos» o «ciclomotores». Con todo esto hoy ni siquiera se sabe si primero se debe homologar o regular.