Kevin Fortecha ha luchado día a día contra el COVID-19. Hace parte de la primera línea de atención por ser jefe de enfermería.

Recién graduado le tocó acoplarse a medidas estrictas debido al riesgo de contagio que tiene su trabajo.

Y aunque salvar vidas es una labor difícil, asegura que una de las decisiones más duras ha sido mudarse a un apartamento solo, alejado de su hijo de 5 años y de su madre con comorbilidades por miedo a contagiarlos.

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Pero como dice el dicho “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”, a este enfermero le llegó el turno de inmunización y fue uno de los primeros vacunados en el Hospital Santa Clara.

Ahora cuenta los 20 días que le faltan para la segunda dosis y así volver al calor de su hogar.