En lo más alto de la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá habitan cientos de migrantes venezolanos quienes por 10 años han encontrado un lugar dónde intentar sobrevivir.

En medio de la pobreza y de la humildad encontramos la historia de esta numerosa familia, hace 2 años se vieron obligados a abandonar Venezuela pasando de forma irregular a Colombia; 16 menores de edad y cinco adultos de los cuales solo uno trabaja y responde por todos.

El hambre se padece en Venezuela y en Colombia, eso sí, aseguran que en Colombia comen mejor.

Con sorpresa recibieron la noticia de que podrían ser beneficiados por el Estatuto de Protección al Migrante, sin un televisor no tienen como enterarse de lo que pasa en el país.

En su inocencia, los niños entendieron el mensaje de ayuda y a pesar de las condiciones por las que atraviesan se atrevieron a contarles a los colombianos que quieren ser cuando sean grandes.

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Sus sueños se harían realidad en Colombia pues sus padres ya no piensan regresar a Venezuela.