Un grupo de 115 indígenas Embera Katío, en su mayoría niños, armaron un cambuche en el parque tercer milenio de Bogotá para pedir ayuda al Gobierno nacional y local. Huyen de la violencia.

Son desplazados de varias regiones del Chocó. Huyen de los enfrentamientos entre el Clan del Golfo y el ELN, cada día son más, en un improvisado cambuche hecho de carpas negras 52 adultos, 63 niños y niñas y seis embarazadas, lanzan un llamado de auxilio.

En medio del frío y la lluvia piden especialmente ayuda alimentaria.

“Allá en la comunidad hay mucho peligro, por eso nos vinimos para Bogotá”, dice Rosa Helena una de las indígenas mientras carga a su bebé.

Son Embera Katíos que buscan evitar ser revictimizados.

“Llevamos tres días sin comer, estamos aguantando mucho, hoy no hemos comido, aguantamos hambre. El niño también llora por hambre, por eso estamos buscando ayuda por acá”.

Hasta el momento según la Personería solo 16 indígenas han recibido apoyo, la Iglesia de la zona también llegó hasta el cambuche para buscar ayudar con alimentos.

“Aquí en Colombia todo el problema es el conflicto armado. Ustedes ya saben, hace quince días, ellos salieron de la comunidad del alto Andágueda, Chocó, por el conflicto armado. La gente también tienen temor por las amenazas contra los líderes sociales”, dice Mariano Campo Arce, vocero de la comunidad Embera en Bogotá.

Muchos de ellos forman parte de los Emberas que desde hace tres meses deambulan por Bogotá buscando ayuda, ya se les acabaron los planes de asistencia para el arriendo. No quieren ir a un albergue, piden estar en un hotel o una casa, mientras que se establece un plan de retorno seguro a sus comunidades.