Con tan solo pocas horas de nacida en el hospital La Victoria, Cristian y Fernanda recibieron la triste noticia de que su hija, María Alejandra Peña, llegó al mundo con una malformación comprometía sus órganos vitales y su vida.

Durante el embarazo, Fernanda recibió los controles adecuados y los especialistas médicos no encontraron ninguna novedad en la bebé, solo hasta el día del parto.

«Nació con una patología en la que el esófago no estaba unido a su estómago, esta malformación puede generarse entre las últimas semanas del embarazo» afirmó el doctor Elías González, cirujano pediatra de la Subred Centro Oriente.

Si la pequeña no se intervenía de urgencia, podía morir, ya que, según el dictamen médico esta condición le podía generar una neumonía química y una falla respiratoria.

«Se tenía que hacer en menos de 24 horas después del nacimiento. Para unir el esófago con el estómago, tuvimos que hacer grandes maniobras para que quedara perfecto», describió el doctor.

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Dos semanas después de la delicada intervención, María Alejandra evoluciona rápidamente y sus órganos se encuentran en la posición correcta.