En el año 1.987 cuando Jhonatan tenía solo 3 años, jugaba con su hermano frente a una vivienda en el barrio Minuto de Dios en Bogotá, en ese momento un amigo de su padre se lo robó.

Desde ese día Ana Jiménez, madre de Jhonatan, sufrió en carne propia la pérdida de un hijo del que no tuvo razón, eso sí, nunca perdió la fe en Dios.

En el año 1994 el hombre que se robó al niño apareció y confesó que la orden del robo la había dado el papá del pequeño, quien era sargento de la Policía.

El sujeto con una edad superior de 30 años a la de Ana Jiménez, la agredía y abusaba de ella, y fue él quien dio la orden de que el menor fuera enviado al exterior.

Por otro lado, Juan, hermano de Jhonatan, hizo hasta lo imposible por encontrar a su familiar.

El milagro se hizo realidad 32 años después. Ana pudo volver a tener en sus brazos a su hijo quien se encontraba en Noruega con una familia que lo adoptó.

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