Un joven en Bogotá decidió darse un receso en la oficina y salió a comerse una empanada, sin imaginarse que terminaría comiéndose la empanada más cara del mundo.

Se trata de Steven Claros, quien trabaja en el sector de La Castellana y salió a comerse una típica empanda de la calle, pero unos policías lo vieron y lo multaron con 834.000, según estipula el Código de Policía.

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En entrevista con CityTV, el joven aseguró que los uniformados vieron cuando él la estaba comprando, pero no le advirtieron que estaba prohibido, sino que esperaron a que se la estuviera comiendo para imponerle el comparendo.

«Me comí la empanada más cara de mi vida», aseguró el trabajador al medio, quien ahora tiene 5 días para pagar la elevada multa y no sabe de dónde sacar el dinero.

Cabe recordar que según el artículo 140 del Código de Policía, será multado todo aquel que sea responsable de «promover o facilitar el uso u ocupación del espacio público en violación de las normas y jurisprudencia constitucional vigente».