Una dramática advertencia se escuchó por última vez desde el teléfono de Hidelbrando Rivera, el conductor de 60 años que terminó linchado por un grupo de indígenas tras arrollar accidentalmente a una mujer embera y a su bebé.

“Me contestó una persona y me dice no llame más a este teléfono porque a este hijo de puta lo vamos a matar”, reveló Mario Calderón, gerente de la empresa Ecosiecha.

Rivera, esposo ejemplar y padre de tres jóvenes era un experimentado conductor, trabajaba hace dos años en la Empresa de Aseo en Guasca, Cundinamarca.

“Me Llama a las 8:30, me dice Ingeniero tuve un accidente, estoy en Funza. En la llamada escucho golpes y me dice no me dejan salir del vehículo, no me dejan salir del camión. Me cuenta que un muchacho se le atravesó y no lo vio”, aseguró Calderón

Según el parte médico del hospital de Engativá, Rivera recibió múltiples golpes en el rostro, en el cuello y una herida mortal con arma blanca en el tórax.

Esta noche con una velatón en el municipio de Guasca, la comunidad le hizo un homenaje a Hildebrando Rivera y rechazó la reacción desproporcionada de la comunidad indígena.