La Policía de Bogotá desarticuló una estructura delincuencial conocida como “La Bomba”. El líder de esta organización, era un hombre reconocido en el sur de la ciudad como un temido delincuente, dedicado al hurto de personas y a la venta de sustancias alucinógenas, quien con el tiempo formó su propia red de microtráfico, junto con su esposa, su hijo y su nuera, además de otras tres personas.

La vivienda familiar y un bar, eran los dos inmuebles que utilizaban para guardar y dosificar la droga que posteriormente expedían, especialmente en los alrededores de un colegio y cerca a varios parques del sector de Usme, buscando seducir en el consumo a menores de edad y a jóvenes.

La estructura a diario obtenía ganancias que oscilaban entre los 800.000 y un millón de pesos.

“La Bomba” no solamente amenazaba a los habitantes de la localidad para evitar que los denunciaran, sembrando temor entre ellos, sino que también habían instalado todo un circuito cerrado con cámaras de seguridad en la vivienda, para controlar la presencia de personas desconocidas en la zona.

Un año siguiéndoles la pista y los cinco allanamientos donde los investigadores incautaron más de 150 dosis de bazuco, dieron como resultado que en la audiencia, el juez cobijara a los siete capturados con medida de aseguramiento en centros carcelarios.

Los sindicados deberán responder por los delitos de concierto para delinquir, tráfico, fabricación y porte de estupefacientes, además de la utilización ilícita de inmuebles.