No llevan dos semanas de instaladas y ya fueron desvalijadas. Los habitantes de calle hacen toda suerte de artimañas para sacar las piezas de acero y venderlas por chatarra.

No se tiene el censo de las canecas que han sido vandalizadas, pero reponer cada una le cuesta a la ciudad $1.800.000.

De otro y además de los ataques al mobiliario, preocupa la proximidad con la que fueron instaladas, pues en menos de una cuadra se pueden contar hasta 5 canecas. 

Hasta el momento se han  puesto 11  mil canecas, pero la meta es ubicar en las calles capitalinas 80 mil.

Diana Giraldo