Colombia ocupa el segundo lugar en biodiversidad y está entre las 12 naciones más diversas del planeta.  Nuestra geografía tiene más de 31.700 humedales registrados, de los cuales 15 están ubicados en Bogotá, capaces de suministrar y reservar agua, albergar diversas especies de animales, controlar y prevenir inundaciones y regular la humedad en el ambiente, entre otras.

Sin embargo, hoy muchos de estos ecosistemas han sido víctimas de vertimiento de residuos tóxicos, desechos o se invaden para actividades económicas como la ganadería o la vivienda. Algunos hasta han sido considerados como terrenos baldíos

Jorge Emmanuel Escobar, director de la Fundación Humedales Bogotá, dijo que si seguimos a este ritmo, vamos a perder muchas más hectáreas en Bogotá”.

El imponente humedal Jaboque, “tierra de abundancia” en lengua Chibcha, el segundo más extenso de Bogotá, considerado la joya de Engativá, es una importante reserva hídrica y forestal que hace parte de los restos de la gran laguna que cubrió la sabana hace mucho tiempo, excepcionalmente importante para las aves migratorias, pero, debido al desbordado crecimiento de la población de la ciudad, desde hace varios años ha menguado la vida que albergaba.

“Se vienen dando unos rellenos por parte de constructoras, que al parecer tienen licencias en orden, y están haciendo arrojo de escombros en lo que antes era zona inundable para dar lugar a construcción de viviendas”, explicó Escobar.

Ya se han impuesto millonarias sanciones pero algunos se las ingenian para adquirir licencias y seguir construyendo, sin que al parecer haya un estricto seguimiento.

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Escobar agregó que “es un tema que nunca hemos entendido y es una problemática que se ha venido presentando en los últimos siete años”.  

Por otro lado, aunque desde hace casi 20 años existe una política distrital de humedales, hoy no se conoce el estado real de estos lugares y fue hasta la pasada administración cuando se inició un trabajo para la recuperación y restauración de algunos de los humedales más importantes

“Hay unos plazos límites y hasta ahora las entidades del Distrito no han mucho para avanzar en ese objetivo”, concluyó el Escobar.

La vegetación acuática de los humedales es especialmente importante pues tiene la capacidad de producir grandes cantidades de oxígeno por fotosíntesis, fijando carbono y reduciendo así el efecto invernadero, principal causa del cambio climático global. Según un estudio, enmarcado en la Convención de Ramsar, a la fecha ha desaparecido el 60 % de los humedales del planeta.