Con multitudinaria asistencia de ciudadanos amaneció el sector de San Victorino en pleno centro de Bogotá.

A un día de la celebración de Navidad, se registran ríos de gente que no quiere dejar a sus familias sin regalos.

Otros aseguran que prefieren comprar en la informalidad porque no les exigen pico y cédula.

Y es que justamente esta restricción ha afectado considerablemente a quienes, si cumplen con los protocolos de bioseguridad, los vendedores formales.

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Aunque hay policías y gestores de convivencia del Distrito, para entrar al sector no se cuenta con un aforo límite para evitar aglomeraciones.

Se espera que este 24 de diciembre la asistencia de compradores sea mayor.