Es la séptima vez en 364 años que la imagen del Señor Caído de Monserrate deja el santuario que predomina sobre los 2.620 metros de Bogotá, para recorrer las príncipes iglesias de Bogotá.

El recorrido incluye la Arquidiócesis de Soacha (10 y 11 de agosto); la Diócesis de Fontibón (12 y 13 de agosto); la Catedral del barrio Engativá (14 de agosto); la Catedral Castrense y en el Cantón Norte (15 de agosto); y el 16 de agosto la imagen regresará a la Catedral Primada. 

«Será un mensaje especial para renovar su vida, su fe, para fortalecerse en el encuentro con el Señor que nos ha dicho: ‘yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo'», dijo monseñor Rueda.  

Como los templos están cerrados, debido a las restricciones decretadas por las autoridades para contener los contagios por coronavirus, la peregrinación será transmitida a través del canal de televisión Cristovisión y las redes sociales porque, recalca monseñor Salamanca, lo que se requiere en este momento es «cuidar la vida y evitar cualquier aglomeración».  

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá, monseñor Manuel Salamanca Montilla, dijo que «el pueblo bogotano siempre ha demostrado una devoción muy profunda al Señor Caído de Monserrate y que miles y miles de colombianos se han acercado a esta imagen en momentos de angustia y de dolor». 

La imagen “bajará del cerro para acompañar y fortalecer en la esperanza a las familias bogotanas en esta penosa época, como lo ha hecho cada vez que la ciudad está en momentos de dificultad”. 

La primera vez que sacaron la escultura del santuario fue en el siglo XIX para implorar que se acabará una epidemia de viruela. La segunda ocasión fue en 1916, cuando la usaron para rogar por lluvia, ya que una sequía azotaba a la ciudad y estaba generando estragos. 

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La tercera oportunidad fue el 10 de junio de 1952, cuando volvió a descender para pedir por la paz del país. Por este mismo motivo volvieron a traerlo el 21 de noviembre de 1998. Su quinta peregrinación fue en la Semana Santa del 2009, cuando no fue posible que los feligreses subieran al cerro por las condiciones del camino. 

Finalmente, en el 2014, bajó para celebrar los 450 años de la arquidiócesis de Bogotá. En esta ocasión lo hace para pedir que cese la pandemia del nuevo coronavirus.

La imagen, que pesa unos 150 kilos, está hecha de madera y metal fundido.