Una poderosa banda de extorsionistas tiene atormentados a los transportadores informales en Soacha. Bajo amenazas de atentar contra sus vehículos, cobran vacunas para permitir la movilización de pasajeros. Las autoridades están tras la pista de presuntos exmiembros de bandas que ya han sido desarticuladas.

En una esquina del sector conocido como Terreros y frente a la mirada cómplice de las autoridades, opera un grupo de presuntos extorsionistas del transporte informal en Soacha.

En especial en horas “pico” y a cambio de pagar una vacuna, decenas de vehículos particulares se ganan el derecho de transportar a los habitantes de la zona hasta sus hogares.

“De aquí para abajo tenemos por ahí siete personas avisándonos si llega tránsito, por lo que nos debe pagar 3.000 pesos en la mañana y 5.000 por la noche. Desde las cuatro de la tarde hasta las 12 de la noche”, dijo uno de los extorsionistas.

El particular peaje le permite a cada conductor no solo trabajar, sino hacer parte de un denominado grupo de vigilancia, pero si alguno se niega a pagar, no hay escapatoria.

Más de uno de nosotros pensamos, eso no paguemos esa vaina y empecemos a trabajar y de pronto, si lo logra uno, tal vez dos días, pero ya el tercero no”, dijo uno de los conductores afectados que pidió no revelar su identidad.

Esta práctica no es nueva y surge de la necesidad de un sistema de transporte más eficiente, pero las autoridades locales reconocen que el problema se les salió de las manos.

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Carlos Girando, secretario de Movilidad de Soacha, sostuvo que “han agredido a la Fuerza Pública, han agredido a los agentes de Tránsito y nos han dañado grúas”.

Mientras no haya un control policial, los 240.000 pasajeros que Soacha produce al día, deben seguir transportándose por cualquier medio, así sea informal, en zonas que desde hace años están siendo controladas por la delincuencia y en las que, para muchos, “no existe ni Dios, ni ley”.