Un gran mural pintado el viernes en Bogotá que se preguntaba “¿quién dio la orden?” en el caso de los llamados falsos positivos, apareció este domingo vandalizado.

El mural, de más de cinco metros pintado al lado de un puente en la autopista norte de Bogotá, representaba los rostros de trece altos cargos del Ejército que supuestamente fueron los responsables de estas ejecuciones extrajudiciales, junto con los números de muertes que se les atribuyen a cada uno.

Entre los rostros estaban los excomandantes del Ejército Nicacio Martínez Espinel, a quien las organizaciones de víctimas le atribuyen 75 ejecuciones; Mario Montoya Uribe, con 2.429 supuestas ejecuciones u Óscar Enrique González Peña, presunto responsable de 1.653 asesinatos.

 

 

Todos los rostros que aparecen, de militares retirados o que siguen en activo, tienen investigaciones abiertas por casos de ejecuciones extrajudiciales entre el 2000 y el 2010.

Sin embargo, en menos de 48 horas, los rostros de esos comandantes y altos cargos del Ejército aparecieron arrancados y borrados este domingo.

 

 

La verdad duele y lo haremos tantas veces sea necesario“, aseguraron desde la asociación de Madres de Falsos Positivos de Colombia (Mafapo).

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La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) decidió recientemente triplicar el número de víctimas de estas ejecuciones extrajudiciales, resolviendo que tras los aportes de varios organismos del Estado y organizaciones civiles, los falsos positivos en Colombia fueron 6.402, y se cometieron sobre todo durante el periodo de Gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010).

Las organizaciones de víctimas como el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) lanzaron una “Campaña por la verdad“, con la cual se realizó el mural.

 

 

Fue para “hacer un reconocimiento de esta importante cifra, llamando la atención sobre que no es una cifra definitiva sino que va a seguir aumentando a raíz de las investigaciones que realice la Jurisdicción“, avisó la abogada y portavoz de Movice, Daniela Estefanía Rodríguez.

La Fiscalía ha investigado cerca de 5.000 falsos positivos que fueron cometidos entre 1988 y 2014 y por los que han sido condenados sólo algunos soldados o suboficiales.