El delito que se le imputa y por el cual fue detenido el expresidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, es el de administración desleal y/o corrupción entre particulares.

Se investiga la contratación de la empresa “13 ventures”, que se habría encargado de realizar una sistemática tarea de espionaje digital a jugadores y personas allegadas al equipo.

Aunque el argumento para contratar a “13 ventures” era cuidar la imagen del club y generar estados de opinión positivos, otras informaciones apuntan a que los recursos de esta compañía también se habrían destinado a dañar la imagen de jugadores, extécnicos y personalidades estrechamente vinculadas con el Barsa, entre quienes figuran Lionel Messi, Gerard Piqué, Pep Guardiola, Carles Puyos, Xavi Hernández o Joan Laporta, entre otros, para en contraposición, mejorar la de Bartomeu y su grupo de colaboradores.

Por estos servicios, el Barcelona pagó en su momento la suma de un millón de euros.

Estos hechos son los que desembocaron en la orden de una jueza para que la Policía autonómica de Cataluña llegara esta mañana a las oficinas del Camp Nou, confiscara documentos y detuviera, además de Bartomeu, a Óscar Grau, CEO del club, Romá Gómez, jefe jurídico y Jaume Masferrer, exasesor.

Posterior a la diligencia judicial, el Barcelona publicó un comunicado en el que señaló:

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“el FC Barcelona ha ofrecido su plena colaboración a la autoridad judicial y policial. Expresa su máximo respeto por el procedimiento judicial en curso, y por el principio de presunción de inocencia de las personas afectadas”.

Los hechos coinciden con el comienzo de la última semana de elecciones para presidente del club, que finalizan el 7 de marzo, y donde se conocerá al sucesor de Bartomeu, quien renunció a su cargo el pasado 27 de octubre.