Dalma, hija de Diego Maradona, no pudo contener su llanto luego de que el colombiano, Edwin Cardona, anotara un golazo en la victoria de Boca Juniors.

Uno de los clubes emblemáticos dentro de la vida de Diego Maradona, le rindió tributó con  un conmovedor homenaje al astro del fútbol argentino.

Cuando transcurrían 11 minutos, Edwin Cardona anotó el 1-0 con un certero tiro libre en el arco de News Old Boys.

El volante celebró con sus compañeros tomando una camiseta de la selección argentina con el número 10, y aplaudiendo debajo del palco que es propiedad de la familia Maradona.

En ese sector estaba sentada Dalma Maradona, la hija mayor del astro, que no pudo reprimir las lágrimas, superada por la emoción en ese espacio en el que varias veces acompañó a su padre a ver los partidos de Boca.

Previamente, tal como sucedió con los otros encuentros de la jornada del torneo argentino, rebautizado “Diego Maradona”.

Tanto los jugadores como los árbitros ingresaron con una camiseta de la selección y el “10” en la espalda, con la silueta inigualable del astro en el pecho.

Antes del encuentro, se escucharon los acordes de “La mano de Dios”, la canción de Rodrigo que inmortalizó a Maradona, combinada con el relato de su segundo gol a Inglaterra (2-1) en el Mundial de México-1986, obra cumbre de la leyenda del fútbol argentino.

Para esta ocasión especial, Boca lució un parche con la silueta de Maradona en el pecho de su camiseta, a la altura del escudo del club xeneize.

Una luz en el palco

Sin público por la pandemia, las tribunas de la Bombonera se vistieron con múltiples banderas dedicadas al astro.

Allí se destacaba un enorme lienzo que el propio Maradona le había regalado a la hinchada de Boca hace casi tres décadas.

Durante el entretiempo, se apagaron las luces del estadio y en la inmensidad de la Bombonera sólo quedó encendido el sector del palco que le pertenecía a la familia Maradona, con una inmensa bandera amarilla por encima, a la altura de la mitad del campo de juego.

Cardona fue la figura indiscutida en esta jornada especial como autor de los dos goles (11 y 19), ya que después del exquisito tiro libre anotó nuevamente con un remate desde ángulo cerrado al primer palo.

Boca dominó ampliamente el resto del encuentro y podría haber ganado por cifras aún mayores, pero Ramón Ábila falló un penal, que pateó por encima del travesaño.

“La consigna para homenajear al mejor del mundo era jugar bien y ganar, porque Diego llevó a nuestro fútbol muy alto, a un nivel incomparable, dándonos a todos los argentinos muchísimas alegrías. Pero debo reconocer que éste fue el partido más difícil que me tocó dirigir por el aspecto emocional”, admitió el entrenador de Boca, Miguel Ángel Russo.

Con información de AFP