La pandemia de COVID-19 se desacelera en la mayoría de las regiones del mundo, sobre todo en el continente americano, donde ha fijado su epicentro desde hace meses, aunque los rebrotes en Europa multiplican las precauciones ante la falta de una vacuna.

En la semana entre el 17 y el 23 de agosto se registraron más de 1,7 millones de nuevos casos de COVID-19 y 39.000 muertes, lo que representa una caída del 5% en los contagios y del 12% de los decesos respecto a los siete días previos.

El continente americano -donde el coronavirus tiene su epicentro desde mayo, en particular en Latinoamérica- es la región donde la pandemia ha tenido la mayor desaceleración, con una caída del 11% en los casos nuevos y del 17% en las muertes.

En esta región, la COVID-19 ha causado hasta ahora 261.180 fallecimientos y 6,7 millones de contagios, las cifras más altas en el planeta.

Pero, según la OMS, el impacto en América ha disminuido, en parte, gracias a una difusión más lenta del coronavirus en Estados Unidos y Brasil, los dos países más afectados. Mientras el primero acumula 5,7 millones de casos y más de 177.000 muertes, el gigante sudamericano suma 3,6 millones de infecciones y por encima de 116.000 muertes.

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Pese a la mejora relativa de la región, varios países y territorios del Caribe informaron sobre un fuerte aumento de casos y muertes en los últimos siete días. De acuerdo a la OMS, eso podría deberse a la reanudación del turismo.

Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina de la OMS, manifestó este martes su preocupación por la «desproporcionada incidencia» de la covid-19 entre los jóvenes, los que indica que «son los principales impulsores de la propagación de la enfermedad en nuestra región».

La experta indicó que los casos se concentran en el grupo de entre 20 y 59 años, pero el 70% de las muertes se producen entre mayores de 60 años.