Por el solo hecho de haber igualado las siete medallas de oro alcanzadas en los olímpicos de 1972 por su compatriota Mark Spitz, el nadador de Baltimore recibió un premio de un millón de dólares. Esta leyenda llegó a las piscinas como una medida desesperada de sus padres y profesores en la primaria, para calmar su hiperactividad.

Los oros de Michael Phelps en los juegos olímpicos, han sorprendido al mundo del deporte por el desempeño y eficacia mostrados  por el  nadador de Baltimore.

La fuerza y longitud de sus brazadas, además de la total extensión de sus extremidades superiores en cada movimiento, fueron dos de las bases de los impresionantes resultados de Phelps. Mientras el estadounidense recorría 22 metros con seis u ocho brazadas, sus oponentes tenían que utilizar entre 12 y 18, para superar  la misma distancia, en el gráfico el rendimiento de Phelps se ve en rojo y el de sus rivales en azul, así como la progresión de las brazadas.

Pero además de los impresionantes movimientos de sus brazos, la técnica de la patada delfín le permite superar tras la salida, una buena parte del primer tramo de la competencia.

A Michael Phelps la multinacional deportiva Speedo, le proporcionó los trajes que vistió en la cada una de las pruebas de Beijing, diseñados con un tejido con menor resistencia al agua y con características que le permiten al nadador aumentar en un cinco por ciento, su capacidad respiratoria  durante la competencia.

En el proceso de elaboración del traje participo activamente la Nasa, en una investigación en la que se utilizaron modernos elementos como piscinas de ensayos, en las que se simulaban condiciones de una carrera para buscar unas mejores características para los trajes de los nadadores.