Después de 61 años una selección de los  Estados Unidos regresó a Cuba para jugar un partido oficial.  El equipo dirigido por Bod Bradley se impuso uno por cero en la segunda fecha de la eliminatoria al mundial, en un partido que tuvo mucho de morbo político y poco de fútbol.

Por un día Cuba se olvidó del basebol  y el fútbol se convirtió en deporte nacional. La razón no podía ser más poderosa, la visita el equipo que representa el mayor rival político de los  caribeños.

Las 28 mil  entradas que se pusieron a la venta en las taquillas del estadio Pedro Marrero se acabaron en minutos, los cubanos se gastaron sus pesos en busca de  una victoira deportiva sino también moral.

Pero no fue así, Dempey, el volante marcado con la camisa  número ocho acabó con  los sueños de los cubanos, la ilusión de los dueños de casa terminó.

Además las pocas posibilidades que tuvieron terminaron en las manos del arquero Tim Howard, 1X0 termi9nó el juego que tuvo más morbo que fútbol

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Los cubanos salieron tristes del estadio y con una sola conclusión:

"Tienen voluntad péro no tienen talento"