En Colombia el negocio del cine, que tiene 1.277 salas, está de capa caída.

Cinco son los grandes exhibidores: Cine Colombia, que está cerrado y aún no ha definido la fecha de reapertura; Cinemark, que tiene habilitadas sus 181 pantallas en 31 multiplex;  Royal, Procinal y Cinepolis, que tienen en funcionamiento el 85% de sus salas.

Por ello, Pablo Umaña, presidente de Cinemark, asegura que “necesitamos que todos los jugadores (exhibidores) estén abiertos. Necesitamos mejorar el aforo, porque estamos operando, pero a pérdida”.

 

 

El reclamo tiene razón de ser, las restricciones por la pandemia del COVID-19 redujeron dramáticamente el número de espectadores.

Mientras en 2019 fueron a cine 73’100.000 espectadores, en 2020, ya con el COVID-19, apenas lo hicieron 12,6 millones de espectadores.

Por supuesto, los despidos no se hicieron esperar, como en otros sectores de la economía, tal como lo confiesa el presidente de Cinemark.

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De los temas más duros que he afrontado como empresario ha sido tener que limitar el empleo. Antes del covid teníamos 1.600 empleados. Hoy no llegamos a 600. Ha sido muy triste”.

El llamado que le hacen al Gobierno las empresas exhibidoras de cine es que el distanciamiento entre grupos familiares en sus salas no sea de dos metros sino de 1,10 metros, para que así puedan tener un aforo del 50%.

Es decir, de al menos 100 personas por sala, si se tiene en cuenta que la capacidad promedio por sala en el país es de 200 espectadores.