El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, propone que se mitigue la regresividad del IVA con devoluciones a hogares vulnerables y que sean los hogares más adinerados los que subsidien esas devoluciones.

“En virtud de que hay bienes exentos y excluidos, en efecto hay unos ahorros, en todos los hogares de Colombia ahorran unos dineros que de otra manera le entregarían al Fisco y esos ahorros, de cierta manera son progresivos, porque son una parte más alta del ingreso de los hogares más pobres que de los hogares más pudientes”, indicó Carrasquilla.     

Y justamente los productos de la canasta familiar a los que se le aplicaría el IVA son: arroz, huevos, leche, queso, pan, agua, panela, sal, papa, frijol, arveja; frutas como naranja y banano, y carnes de res, cerdo, pollo, pescado de mar, río y enlatado.  

El mecanismo de devolución sería similar al que el Gobierno aplica en la actualidad con subsidios, es decir, para quienes estén bancarizados a través de sus productos financieros, sean cuentas de ahorro, tarjetas débito o banca móvil; para los no bancarizados a través de giros y través de jornadas masivas de entrega de incentivos.  

Frente al tema se conocieron reacciones por parte de la banca, quienes apoyan la medida y aseguran estar listos para hacer las devoluciones.  

“El sistema bancario está preparado para subir este reto, cuando se empezó a discutir la devolución del IVA, en ese momento no había las herramientas de depósitos de un sistema bancario con una gran inclusión que hoy llega al 80 % de la población adulta, ahorita la situación es diferente, están dadas las condiciones para que se dé la implementación”, aseguró Santiago Castro, presidente de Asobancaria.

“Creo que es totalmente viable, hoy las entidades tenemos la capacidad para devolver ese IVA, para favorecer a las familias y que el impuesto permita extenderse”, manifestó Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia.  

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A su turno, el exministro de Hacienda, Guillermo Perry, se refirió a la necesidad de hacer la reforma tributaria.

“El Gobierno va a tener que hacer un balance, un acto de equilibrio muy difícil, entre las necesarias mejoras de competitividad para las empresas que están pagando mucho, con las necesidades de recaudo; y recién ha aparecido un posible problema visional con las discusiones de salario mínimo”, concluyó Perry.