El Gobierno Nacional revivió, una vez más, la iniciativa de eliminar los tres ceros al peso. Esta medida, basada en una petición del fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, de combatir el lavado de activos, busca también simplificar las transacciones en el país.

De acuerdo con el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, la eliminación de los tres ceros facilitará el turismo en el país por la conversión en la tasa de cambio. Uno de los mayores impactos que, en lo cotidiano, tiene la decisión de suprimir los tres ceros es el regreso del centavo.

Justamente este hecho remite a que los colombianos nuevamente se acostumbren a la lectura de cifras de pesos y centavos. «Un almuerzo que hoy vale $9.900 con la eliminación de los tres ceros su valor quedará en nueve pesos con noventa centavos», explica el jefe de la cartera de Hacienda.

Según cifras del Banco de la República, al cierre de enero de 2018 en el país circulaba $68 billones en billetes mientras que en monedas el valor llega a los $2,1 billones en monedas. Pero contrario a la facilidad de las cuentas que propone el Gobierno, un gran inconveniente y confusión puede derivar en la transición entre las monedas actuales, valoradas en $100, $200, $500 y $1.000 con las que el Banco de la República debe acuñar para la denominación en centavos.

«Tenemos que dar un plazo más amplio para que las monedas viejas circulen con las nuevas. Un billete puede reponerse en dos años», reconoció el ministro Cárdenas.

Al respecto, Camilo Andrés Orjuela, consultor de la Contaduría general  sostuvo que la medida “no obedece un incremento a los precios del consumidor, obedece más a un tema de facilidad en las transacciones, pero como tal el dinero no perderá valor adquisitivo”.

Orjuela explicó que el cambio tendrá impacto desde dos puntos de vista; uno en el manejo mismo de las transacciones pues las va a facilitar mucho, así como “un tema contable que va a facilitar mucho el tratamiento de la información”.