Los bombardeos que hace la aviación rusa contra el Estado Islámico en la ciudad siria de Deir Ezzor, según denuncian activistas, sus ataques no cayeron en los blancos de ISIS, sino en la población civil. 150 personas entre ellas 43 menores de edad murieron.

Los más de 65 heridos luchan por su vida ante la ausencia de centros médicos, solo dos hospitales están abiertos, pero colapsados, por los constantes bombardeos que han hecho emigrar al personal médico. Algunas personas han muerto por falta de sangre, de medicamentos y cirujanos.

El Estado Islámico se apoderó en Deir Ezzor, al noreste de Siria, de un depósito de armas y ha obligado a combatientes del ejército opositor al régimen de Baschar Al Assad, a unirse a sus filas. Ante esto los bombardeos se han intensificado.

Desde hace cinco meses que el presidente de Rusia Vladimir Putin se unió a las fuerzas armadas de Baschar Al Assad para atacar posiciones de ISIS y aunque le han quitado terreno en las ciudades de Alepo y Damasco, los defensores de derechos humanos ya reclaman para que la comunidad internacional proteja a la población civil que está en medio de la guerra y asediada también por las fuerzas rusas.