Al menos 511.000 personas han muerto en la guerra en Siria, que el próximo 15 de marzo cumple su séptimo aniversario, de acuerdo a cálculos difundidos este lunes por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

En el análisis se recopila la muerte de 106.390 civiles, entre los que 19.811 eran menores de edad y 12.513, mujeres. Al mismo tiempo, el Observatorio ha documentado la muerte de 59.424 sirios y 63.360 extranjeros que combatían en grupos rebeldes o islamistas.

La Organización No Gubernamental, que cuenta con colaboradores en toda Siria, ha conseguido documentar 353.935 de esas muertes, de las que casi un tercio corresponde a civiles.

En las filas leales al presidente sirio, Bachar al Asad perecieron 63.820 militares, 48.814 milicianos sirios, 1.630 miembros del grupo chií libanés Hizbulá y otros 7.686 extranjeros chiíes. Entre las muertes documentadas por la ONG figuran 196 personas desconocidas y 2.615 desertores.

Diferentes facciones islamistas y rebeldes poseen 12,7 % del terreno; las fuerzas turcas, que iniciaron una ofensiva en el norte del país el pasado 20 de febrero, se hicieron con el control del 1,9 % de Siria; y el Estado Islámico (EI) controla una parte marginal del resto del país.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos agregó que el gobierno de Al Asad controla actualmente el 57,57 % del territorio sirio, mientras que las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), milicias encabezadas por kurdos, dominan el 26,8 %.