Las personas de la etnia Hazara, una comunidad chiita y que se encontraba en la plaza Deh Mazang, en Kabul, la capital de Afganistán, protestando por la construcción de una línea eléctrica que no pasa por donde ellos viven, fueron víctimas de un ataque con cinturones bomba.

En el hecho murieron 80 personas y más de 230 resultaron heridas. El Estado Islámico se atribuyó el hecho ya que esa comunidad es perseguida por ellos al igual que los talibanes y el gobierno afgano.

Con este ataque se enciende de nuevo la guerra mutua que se declararon los talibanes e ISIS en 2015. El presidente afgano condenó el atentado y aseguró que buscará medidas especiales de seguridad para proteger las minorías en Afganistán.


Publicidad