La pandemia de nuevo coronavirus está ganando terreno en África, donde Senegal y Costa de Marfil decretan toque de queda, mientras Sudáfrica se prepara para el confinamiento.

El continente africano se había librado hasta hace poco de la pandemia, con 1.800 casos y cerca de 60 muertos, frente a los más de 400.0000 infectados y 18.000 fallecidos en el mundo, según un balance de la AFP elaborado con fuentes oficiales el martes.

Pero la precariedad de los sistemas de salud de los países africanos hace temer lo peor.

«Les digo solemnemente que el momento es grave», advirtió el presidente senegalés Macky Sall, al anunciar que había decretado el estado de urgencia en su país, donde se han detectado 86 casos.

Para atenuar el impacto económico y social, el presidente anunció un fondo equivalente a 1.500 millones de dólares, de los cuales el 5% estará destinado a ayuda alimentaria.

«Es muy muy duro», repiten en el mercado de Sandaga, en Dakar, los humildes vendedores de telas, recuerdos o zapatos.

En Costa de Marfil, donde se registraron 25 contagios, el presidente Alassane Ouattara también decretó el lunes el estado de urgencia y un toque de queda, así como el confinamiento progresivo de la población por zonas geográficas.

Primer ministro en cuarentena

Su primer ministro, Amadou Gon Coulibaly, se encuentra en confinamiento voluntario tras haber estado en contacto con una persona contagiada, anunció él mismo en Twitter.

El presidente de Sierra Leona, Julius Maada Bio, decretó el martes estado de emergencia por «12 meses».

En el archipiélago turístico de Cabo Verde, frente a las costas de Senegal, se registró el primer fallecimiento, un turista británico de 62 años, según el ministerio de Sanidad.

Y en Nigeria, el país más poblado de África se registró un muerto, al igual que en Zimbabue.

En el norte del continente, en Egipto, el primer ministro Mostafa Madbouli anuncio un toque de queda nocturno de dos semanas. El confinamiento está en vigor además en Túnez y en Argelia.

Sudán del Sur anunció por su parte el cierre de sus fronteras aéreas y terrestres excepto en el caso de abastecimiento en víveres y carburante.

En Burkina Faso, el país más afectado del oeste de África, el número de casos confirmados pasó a 114, de ellos cuatro fallecidos.

El confinamiento también afecta a Ruanda, donde hay 36 casos, a Isla Mauricio, a las dos principales ciudades de Madagascar y a Lumbumbashi, la capital económica de la República Democrática de Congo.

Sudáfrica, el más afectado del continente

La epidemia continúa extendiéndose rápidamente en Sudáfrica, el país más afectado de todo el continente, donde el número de contagios llegó a 554, un aumento de 150 casos en 24 horas, según el ministro de Sanidad Zweli Mkhize, que espera que esas cifras se multipliquen «por tres o cuatro» en las próximas semanas.

El lunes por la noche, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa ordenó un confinamiento nacional de tres semanas para «evitar una catástrofe humana de proporciones enormes».

También anunció la movilización del ejército para que se respete el confinamiento estricto.

Nombulelo Tyokolo, de 41 años, una empleada doméstica que vive en Khayelitsha, un barrio marginal de Ciudad del Cabo, está angustiada por el confinamiento. «La idea de pasar 21 días encerrada me da miedo. Estoy aterrorizada».