El opositor ruso Alexéi Navalni denunció una «parodia de justicia» este lunes ante un juez que se trasladó a la comisaría donde está bajo arresto desde su regreso a Rusia para pronunciarse sobre su detención, duramente criticada por los países occidentales.

«No entiendo lo que pasa. He visto muchas parodias de justicia, pero esta es la ilegalidad más completa», declaró Navalni en un video difundido en Twitter por su portavoz Kira Yarmysh.

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La Unión Europea, Estados Unidos, Alemania, Francia y Reino Unido pidieron su liberación «inmediata». El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos también se sumó a este llamado.

El carismático activista anticorrupción y enemigo jurado del Kremlin, de 44 años, acusa al presidente Vladimir Putin de haber ordenado su asesinato envenenándolo con Novichok, lo que Rusia niega.

Sorpresivamente, un tribunal se reunió a mediados de la mañana en la comisaría de Khimki, en un suburbio de Moscú, donde se encuentra bajo arresto, para examinar «el pedido de detención», indicó Vadim Kobzev, abogado del principal adversario del Kremlin.

«El viejo en su búnker tiene tanto miedo que se rompe y tira el código de procedimiento penal a la basura», añadió Navalni, en referencia al presidente Putin y al hecho de que un tribunal puede reunirse en una comisaría.

El FSIN, el servicio penitenciario ruso, acusa a Navalni de haber violado las medidas de control judicial al irse al extranjero para recibir tratamiento.