Amazonas reservó la planta de un hospital para la atención médica de los indígenas contagiados por COVID-19, que deja más de 30.000 muertos en el vecino país.

El Gobierno de Brasil inauguró hace una semana la unidad dedicada a indígenas en el hospital Nilton Lins de Manaos, capital del estado de Amazonas.

Esa es la primera ciudad de Brasil en entrar en colapso sanitario por el coronavirus, cuyo pico se espera entre el mes de junio y julio.

El estado de Amazonas destinó 53 camas del hospital para la atención exclusiva de indígenas, de las cuales 20 de ellas son para pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos.

Tres de los médicos que actúan en la unidad son indígenas, que al igual de resto de profesionales recibieron una capacitación para adaptarse a las necesidades de los pacientes.

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud de Amazonas, ocho pacientes se encuentran ingresados en el hospital, de los cuales cuatro están en la UCI. Hoy se registró la primera alta.

La región, la cuarta más afectada por el coronavirus, registra hasta el momento 42.000 casos y 2.071 muertos.

En todo el país se confirman más de 1.100 indígenas infectados y cerca 147 indígenas fallecidos, considerados nativos que viven en áreas urbanas.

Los indígenas buscan evitar que el 40 % de su población termine infectada por el coronavirus con las actividades que a diario realizan los casi 20.000 mineros ilegales en sus territorios.

La etnia podría perder hasta el 6,5 % de sus integrantes, convirtiéndose en una de las poblaciones más impactadas por el virus en todo el mundo, según un informe de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y del Instituto Socioambiental.