El último y más grande símbolo de la cultura popular argentina, Diego Maradona, tuvo una despedida que fue reflejo de su vida.

En un adiós multitudinario se abrieron paso la pasión desbordada, el amor eterno y la tristeza profunda. Pero también estuvo presente el caos y la violencia. Todo muy argentino, todo muy ‘maradoniano’.

Camino al cementerio, el Diego, esta vez apoyado en una caravana ampliamente escoltada, gambeteó las principales avenidas de Buenos Aires, mientras al lado y lado de la vida esquivaba a aficionados que con tristeza genuina despedían a su ídolo.

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Finalmente, en su última morada solo estuvieron presentes sus más cercanos familiares y algunos amigos, quienes por fin lo dejaron descansar en paz junto a doña ‘Tota’ y don Diego, sus padres, esos a quienes el barrilete cósmico extrañó tanto en los últimos años.