Sin mencionar explícitamente al presidente de Estados Unidos Donald Trump la líder alemana Ángela Merkel, dijo hace unas horas que Europa ya no puede confiar plenamente en sus aliados y que el continente debe tomar su suerte en sus manos.

«Los tiempos en que podíamos contar con los demás han terminado hasta cierto punto», dijo Ángela Merkel, canciller de Alemania.

Aunque mencionó como una tragedia para Europa el Brexit inglés, es decir el retiro de Reino Unido de la Unión Europea, Merkel apeló a la amistad y unión de los países europeos para defenderse.

«Tenemos que saber que debemos luchar por nuestro futuro por nuestra cuenta, por nuestro destino como europeos», agregó la líder alemana.

Y aludiendo al terrorismo islámico sentenció la gravedad del momento histórico por el que pasa el mundo occidental.

«No permitiremos que nuestro modo de vida sea destruido. Estamos unidos contra este terrible terror», añadió Merkel.

A tiempo con estas declaraciones el presidente de Rusia Vladimir Putin hizo su arribo al Palacio de Versalles, en las afueras de París en donde fue recibido por el presidente Enmanuel Macron.

El dialogo entre los dos mandatarios fue tenso pero ajustado al protocolo de la diplomacia. Hablaron de Ucrania, Siria y de la presunta injerencia rusa en las campañas electorales de Francia y Estados Unidos.

Hubo promesas de mejorar las relaciones entre las dos naciones, y de luchar mancomunadamente contra el terrorismo, pero Macron advirtió que si Siria usa de nuevo armas químicas la respuesta francesa será inmediata.

Putin respondió desviando la conversación hacia las sanciones a Rusia por la anexión de Crimea, y dijo que no contribuyen a terminar la crisis entre su país y el continente europeo. Y para contrastar la frialdad de Macron elogió a Marine Le Pen, la ultraderechista rival del presidente francés.

Para bajar un poco la tensión del encuentro con Putin Macron se ofreció como guía turístico para mostrarle el Palacio de Versalles uno de los íconos de la historia del siglo XVII.