El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de la ONU fue aprobado en la cumbre que se celebra en la ciudad marroquí de Marrakech entre llamamientos a una cooperación multilateral para afrontar un fenómeno de dimensión global.

Para «los problemas globales hay que tener respuestas globales», dijo el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, en su intervención durante la conferencia intergubernamental sobre la migración.

La canciller alemana, Angela Merkel, insistió en la necesidad de esa respuesta global ante un fenómeno que «trae prosperidad», al tiempo que criticó «las ansiedades y temores, más la información falsa que difunden quienes se oponen al pacto».

Merkel recordó que la Unión Europea (UE) «va a necesitar un mayor número de mano de obra cualificada de fuera de la Unión», en un claro mensaje a las numerosas voces (incluidos siete estados centroeuropeos) que se han opuesto al pacto.

Por su parte, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, además de avalar el pacto internacional, anunció la próxima puesta en marcha de un Plan de Ciudadanía y un fondo estatal para la integración de los inmigrantes, tras subrayar la necesidad de que haya sociedades más cohesionadas e inclusivas.

A juicio de la presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa, el fenómeno migratorio debe regularse a través de un marco global de cooperación que permita al mismo tiempo luchar contra las mafias que tienen ahora el protagonismo de todos los flujos irregulares de emigración.

«Es un momento histórico porque damos un rostro humano a la emigración», precisó Espinosa, quien añadió que los Estados, «por más poderosos que sea, no pueden enfrentar el reto migratorio solos».

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Calificó a los emigrantes de personas «valientes», emprendedoras», y sobre todo «seres humanos» que han dejado sus tierras y a sus familias por «razones poderosas».

El pacto, que despertó las reticencias de varios países desde el primer momento de su elaboración, fue aprobado hoy por aclamación entre tímidos aplausos y sin gran entusiasmo por parte de los asistentes.

Países sobre todo receptores de emigrantes, como Australia, Chile, Italia, Israel y un numeroso grupo de los centroeuropeos, además de latinoamericanos como la República Dominicana o Chile, se han retirado del pacto en las pasadas semanas y hasta ayer o han pedido más tiempo para estudiarlo, mientras que Estados Unidos se opuso desde el principio.