Científicos argentinos crearon un nuevo test rápido para COVID-19 que arroja resultados en menos de dos horas y no requiere los aparatos termocicladores necesarios para el PCR en tiempo real.

El ministro argentino de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza, destacó los test desarrollados por las universidades Nacional de San Martín y la Nacional de Quilmes.

«Estos estos test rápidos que pueden entrar en acción en un hospital municipal que no tiene termociclador«, señaló Salvarezza.

Argentina ya contaba con una gama de test rápidos, el Neokit COVID-19, que están siendo empleados en hospitales del país, a los que ahora se sumarán los nuevos Ela Chemstrip, que cuentan con una producción de 20.000 unidades por semana.

«Permitimos a nuestro sistema de salud tener mayor capacidad de testeo si fuera sobrepasada nuestra capacidad actual», agregó el ministro.

Estos nuevos test tienen «una sensibilidad superior al 97 % y una especificidad cercana al 100 %» y permiten la detección del virus a partir de una amplificación isotérmica de una hora.

«Tienen la misma precisión, la misma performance diagnóstica que la PCR en tiempo real, y es mucho más fácil de implementar«, dijo Diego Comerci, investigador de la Universidad San Martín.

La prueba comienza con un hisopado que retiene células del paciente, y si estas tienen carga viral se hace una extracción del material genético que se amplifica para que pueda ser detectado con mayor facilidad por el dispositivo.

Los resultados se visualizan en dos tiras, que tras entrar en contacto con el material genético reaccionan y si el resultado es negativo aparecen en ella dos bandas horizontales, mientras que solo aparece una si el resultado es positivo.

Una de las tiras muestra la presencia o no de coronavirus, mientras que la otra, de un color diferente, detecta si la prueba es válida, lo que sirve para descartar falsos negativos.