La Asamblea General de la ONU aprobó este jueves una nueva resolución para exigir el fin del embargo estadounidense contra Cuba, a la que únicamente se opusieron Estados Unidos e Israel.

Este llamamiento, que viene haciéndose anualmente desde hace tres décadas y que siempre sale adelante con mayorías abrumadoras, recibió en esta ocasión 185 votos a favor, 2 en contra y 2 abstenciones, de Brasil y Ucrania.

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Hace un año, la resolución había sido aprobada con 184 votos a favor, 2 en contra (EE.UU. e Israel) y 3 abstenciones (Colombia, Ucrania y Emiratos Árabes Unidos).

En 2016, durante el acercamiento que Cuba y Estados Unidos protagonizaron durante la Administración de Barack Obama, EE.UU. llegó a abstenerse y permitir que el documento fuera adoptado sin oposición, pero volvió al “no” con el Gobierno de Donald Trump y hasta ahora lo ha mantenido de la mano de Joe Biden.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, al presentar el texto, denunció hoy que el llamado bloqueo es un “acto deliberado de guerra económica” y que tiene un efecto similar al de “una pandemia permanente, de un huracán constante”.

Rodríguez subrayó además que desde el año 2019, cuando el Gobierno de Trump endureció las sanciones, esta política tiene “una dimensión extrema, más cruel e inhumana, para infligir deliberadamente el mayor daño posible a las familias cubanas”.

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“No atribuimos al bloqueo todas las dificultades que enfrenta hoy nuestro país, pero faltaría a la verdad quien niegue sus gravísimos efectos y no reconozca que es la causa principal de las privaciones, carencias y sufrimientos de las familias cubanas”, insistió.

El mensaje de Joe Biden

El canciller cubano usó el altavoz de la ONU para lanzar un mensaje a Biden, quien hasta ahora no ha impulsado grandes cambios a las políticas de su antecesor en este ámbito.

“El actual Gobierno estadounidense no tiene una política propia hacia Cuba. Actúa por inercia y da continuidad a la política inhumana de máxima presión instaurada durante la Presidencia de Donald Trump”, criticó.

Cuba, dijo, está dispuesta a “avanzar hacia un mejor entendimiento” con EE.UU. y “a desarrollar relaciones civilizadas y de cooperación, sobre la base del respeto mutuo y sin menoscabo a nuestra soberanía”.

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La delegación estadounidense, que tomó la palabra para explicar su voto negativo, aseguró que su política busca apoyar al “pueblo cubano en su búsqueda de la libertad, prosperidad y un futuro con más dignidad”.

Washington denunció en ese sentido la represión de la oposición por parte del Gobierno de Cuba, al que instó a “escuchar” a los ciudadanos y a permitirles que “determinen su propio futuro”.