Una madre de 44 años, asesinó a sus tres pequeños hijos de nueve, siete y tres años, asfixiándolos en su casa en Dublín (Irlanda).

El padre de los tres niños, Conor, Darragh y Carla, contó cómo las últimas palabras del pequeño de nueve años lo persiguen hasta el día de hoy.

“Lucho mucho porque todo lo que realmente escucho son las últimas palabras de Conor. Me resuenan bastante en la cabeza”, afirmó Andrew McGinley al periódico The Sun.

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El niño gritó “detente mami, ¿Qué estás haciendo?” cuando Deirdre Morley le colocó una bolsa en la cabeza, afirmó ella en un tribunal durante su juicio.

La madre admitió haber asfixiado a sus hijos con bolsas de plástico y cinta adhesiva en su casa cuando Andrew estaba en un viaje de trabajo una noche en enero del 2020.

Andrew llegó a casa poco después, cuando hizo el aterrador descubrimiento de los cuerpos de los tres niños.

Morley fue remitida a un hospital mental después de ser declarada no culpable de asesinato por razones de locura, tras diagnosticársele trastorno afectivo bipolar tipo dos.

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“Tenían que irse. Los había arruinado por mala crianza y enfermedad mental (…) Sentí que estaban condenados y quería sacarlos de la miseria futura. Había perdido toda esperanza para ellos. Sentí que estaban dañados (…) ojalá tuviera una máquina del tiempo”, afirmó la madre a los médicos.

“Ella albergaba una justificación moral psiquiátrica para sus acciones. Creía que sus acciones eran moralmente correctas, creía que los niños habían sido dañados irreparablemente y que tenía que poner fin a su sufrimiento”, afirmaron las autoridades.