El gigante estadounidense de las telecomunicaciones AT&T anunció su retiro «inmediato» del mercado de televisión paga en Venezuela.

Allí ofrecía la plataforma satelital DirecTV, pero ante la imposibilidad de respetar al mismo tiempo las sanciones de Washington y las exigencias de Caracas, decidió ponerle fin a sus servicios.

«Debido a que es imposible que la unidad de DirecTV de AT&T cumpla con los requisitos legales de ambos países, AT&T se vio obligada a cerrar sus operaciones de TV paga en Venezuela», dijo la compañía.

La decisión tiene «efecto inmediato»:

La empresa con sede en Dallas, Texas, explicó que las sanciones económicas de la administración de Donald Trump a Venezuela prohíben la transmisión de Globovisión y el Canal de Televisión de la estatal PDVSA.

Sin embargo, dijo que la trasmisión de ambos canales es requerida por la licencia otorgada por el gobierno de Nicolás Maduro para proporcionar el servicio de televisión de pago en Venezuela.

Estados Unidos encabeza desde enero de 2019 la presión internacional contra el régimen de Maduro, cuya reelección en mayo de 2018 considera fraudulenta y a quien atribuye corrupción generalizada y graves abusos a los derechos humanos.

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La suspensión deja en el limbo a millones de usuarios en un país donde las cableoperadoras tradicionales registran fallas constantes en sus servicios.

La suspensión en algunos casos solo abarca los canales locales, permitiendo ver los internacionales, mientras el grueso de los clientes reporta una restricción total de la programación.