A primera hora, antes de la apertura del mercado, el Banco Central argentino incrementó las tasas de interés de referencia un 40 %. La tercera alza en una semana, tras la de ayer que fue de un 33,25 % y la del pasado viernes un 27,25 %.

Las alarmas saltaron este jueves, cuando la moneda argentina se depreció 8,62 %, después del 3,12 % que ya había descendido el miércoles, y el dólar trepó hasta 23,30 pesos, una cifra lejana a los 18,65 en los que se ubicaba a comienzos de año.

La causa de la tormenta que golpea la economía argentina es la fuga de capitales producto de una subida de las tasas de interés de los bonos de Estados Unidos, lo que ha golpeado con dureza al peso argentino, que acumula una pérdida de 11,9 % en los últimos siete días.

El Banco Central también intenta contener la caída de la moneda nacional gastando reservas: de marzo a abril se gastaron más de 7.000 millones de dólares, es decir, más del 10 %.

Todo esto llegó justo cuando el Gobierno argentino anunció un impuesto a la renta financiera para inversores extranjeros, lo que aumentó la intensidad de la tormenta que azota a la economía del país austral.