El ataque a un hospital materno infantil en el norte de Siria, agravó la situación médica, porque en este lugar se atendían a 1.300 mujeres y se recibían 300 partos cada mes.

Pero en Alepo, la ciudad que fue liberada de ISIS por los kurdos y los opositores, Rusia y el régimen sirio, anunciaron un alto al fuego de 48 horas, mientras los civiles y los combatientes que entregan las armas salen de la ciudad por cuatro corredores humanitarios.

El régimen del presidente sirio, Baschar Al Assad, aseguró que en Alepo unas 300.000 personas viven en medio de la guerra y en las últimas horas 85 civiles y 29 combatientes salieron rumbo a los alojamientos dispuestos por Al Assad.

Pero los corredores están siendo operados por el régimen de Baschar Al Assad y las tropas rusas de Vladimir Putin, por lo que kurdos y opositores los llaman pasos de la muerte.

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Ante estos señalamientos, la ONU ha pedido ser la autoridad en estos pasos para que sean ellos los que cumplan la labor humanitaria en la zona y poder ayudar a los civiles. Pero la negativa de entregar estos pasos hace pensar que lo que hay detrás es una ofensiva del régimen contra las fuerzas rebeldes.