El magnate de las computadoras, Bill Gates, sigue sorprendiendo con sus intenciones de enfriar el planeta Tierra para retrasar los efectos del calentamiento global.

Como lo había anunciado, su plan consiste en atenuar los rayos solares que ingresan al planeta rociando millones de partículas de carbonato de calcio, especialmente polvo de tiza, en la estratosfera.

Esto reflejaría algunos de los rayos del sol para provocar que el calor regrese al espacio, protegiendo así a la Tierra de los estragos del calentamiento climático.

Sin embargo, varios críticos temen que el experimento pueda ser desastroso para los sistemas meteorológicos en forma que nadie podría predecir.

La revista británica The Times pudo conocer que la primera prueba sería en junio de 2021 y estará a cargo de científicos de la Universidad de Harvard.

La estrategia consiste en probar el sistema enviando un gran globo a 19 kilómetros de la superficie terrestre sobre la ciudad sueca de Kiruna, donde arrojarán 2 kg de polvo de tiza a la estratosfera.

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Esto creara una masa de aproximadamente un kilómetro de largo. Luego, usarán el globo para medir los cambios resultantes en la masa de aire perturbada como la densidad del aerosol, la química atmosférica y la dispersión de la luz.

Sería “el primer intento serio de explorar si el calentamiento global podría mantenerse bajo control”, afirma el artículo.

El Experimento de Perturbación Controlada Estratosférica (SCoPEx) tiene una inversión estimada en 20 millones dólares, respaldada por el multimillonario Bill Gates y una serie de donantes.

Durante esa primera prueba, el equipo recopilaría información sobre cómo reaccionan las partículas de polvo con el aire.

Defienden el proyecto

En la página web del proyecto aseguran que no supondrá un peligro para la población mundial o el medioambiente al tratarse de una sustancia no tóxica, común en la naturaleza.

“La cantidad de materiales que se liberarán (menos de 2 kilogramos para el carbonato de calcio) será muy pequeña en comparación con otras liberaciones rutinarias de material a la estratosfera por aviones, cohetes o vuelos de rutina en globo”, aseguran los investigadores.

Críticas

La idea ha sido muy criticada desde su inicio y el director del proyecto, Frank Keutsch, incluso calificó la necesidad de esta escala de geoingeniería como “aterradora”.

 

 

Sir David King, de la Universidad de Cambridge, declaró a The Times que debería haber una moratoria en la aplicación de esta técnica.

A otros les preocupa que el proyecto pueda socavar los compromisos internacionales de algunos líderes con el acuerdo climático de París de 2015.

Keutsch le dijo al Times que quiere determinar los verdaderos efectos, ya que los modelos actuales “pueden ser demasiado optimistas” y hacer que la técnica parezca atractiva.

 

 

Asimismo, recalcó que esto solo le permitiría al mundo “ganar algo de tiempo” mientras se busca resolver el problema de la contaminación con otras tecnologías.

Se necesitarían toneladas de polvo y columnas de varios cientos de kilómetros para marcar la diferencia, la teoría es que el polvo crearía una sombrilla masiva.