El multimillonario estadounidense (fundador de Microsoft) Bill Gates, ha financiado un ambicioso proyecto de geoingeniería lanzado por científicos de la Universidad de Harvard.

La iniciativa plantea verter a la atmósfera toneladas de polvo de carbonato de calcio no tóxico, para atenuar la luz solar con el objetivo de contrarrestar los efectos del calentamiento global.

Diversas investigaciones relacionadas con geoingeniería solar se han estancado en los últimos años, sobre todo debido a la controversia por los riesgos impredecibles que podrían causar al ser aplicados a gran escala.

Pero frente al problema del cambio climático, el Experimento de Perturbación Controlada Estratosférica (SCoPEx) planea seguir estudiando la viabilidad de rociar polvo de carbonato de calcio (CaCO 3) en la atmósfera por medio de globos.

La investigación respaldada Gates está desarrollando la tecnología que potencialmente reflejaría la luz solar fuera de la Tierra y así enfriar el planeta.

A mediados de este año está previsto que SCoPEx lance un globo científico a 20 kilómetros de altura cerca de la ciudad de Kiruna (Suecia), para probar la maniobrabilidad de los equipos.

Si todo resulta bien, se pasaría a una segunda etapa experimental liberando una pequeña cantidad del compuesto.

Quienes se oponen a este tipo de soluciones sostienen que podrían surgir cambios extremos en los patrones climáticos, además de que podría ser un pretexto para alentar la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero.

El profesor de física aplicada de la Universidad de Harvard, David Keith, ha reconocido que existen “muchas preocupaciones reales” de la geoingeniería ya que nadie sabe qué pasará hasta que se libere el CaCO 3 y se estudien sus efectos.