Los dos bombarderos rusos que aterrizaron en Venezuela esta semana abandonaron este viernes el país.  

Las aeronaves, calificadas como las más poderosas del mundo, causaron polémica luego de que el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, asegurara que su país se preparaba, con sus aliados, para defenderse ante un posible ataque.  

Esta vez, en la despedida, el ministro le agradeció a la federación rusa y aseguró que seguirán trabajando en equipo.

La llegada de las aeronaves desató fuertes críticas a nivel internacional, Estados Unidos calificó tanto a Rusia como a Venezuela de gobiernos corruptos y derrochadores de fondos públicos.