La Cámara de Representantes de Estados Unidos votó por primera vez a favor de despenalizar la marihuana, lo que representa un gran paso para igualar las leyes federales con las de varios estados que permiten el uso de esta sustancia.

La Cámara baja, de control demócrata, aprobó fácilmente este proyecto de ley por 228 votos frente a 164.

Sin embargo, sus posibilidades son mucho menores en el Senado, dominado por los Republicanos.

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Dicha norma pretende sacar a la marihuana de la Lista de Sustancias Controladas, que la incluía junto a la heroína o la cocaína como un narcótico peligroso y estipulaba duras penas.

La inclusión de la marihuana en esta lista dejaba al gobierno federal de Estados Unidos fuera de la línea adoptada por varios estados que ya legalizaron la marihuana para uso médico o recreativo.

Este proyecto de ley federal es la culminación de cinco décadas de argumentación por parte de sus partidarios para convencer al gobierno federal de que reconozca el daño relativamente bajo que causa el consumo del cannabis comparado con otras drogas.

Así como el fracaso en la represión de su comercialización mientras se mandaba a prisión a cientos de miles de personas por delitos menores.

De aplicarse finalmente la ley, los registros penales de muchas personas arrestadas por consumo de marihuana acabarían eliminados y podrían revisarse las sentencias de quienes cumplen actualmente penas por delitos federales relacionados con el cannabis.

También autorizaría a los estados a establecer sus propias leyes y a lanzar una regulación federal y tasación del sector, como ya ocurre con el alcohol.

«Es un momento histórico«, señaló el representante demócrata Tulsi Gabbard, que impulsó la legalización.

Los demócratas usaron argumentos como que los afroestadounidenses han sufrido legalmente mucho más que los blancos de arrestos y condenas.

Además, la despenalización federal permitirá a los veteranos con lesiones de guerra obtener un mejor acceso a la marihuana medicinal.